Con alma de aventurero y por esos destinos de la vida, Antonio Cordeiro es el único gallego que reside en las islas Malvinas, donde votó en el referendo en el que apoyó el "sí" a la soberanía británica del archipiélago.
Cordeiro es agente de la compañía marítima Sulivan Shipping Services, que da servicios a barcos pesqueros cuando tienen dificultades, y como residente en las islas tiene derecho a voto.
Vino a estas lejanas tierras en 1989, después de que las duras exigencias laborales le mantuvieran largas temporadas alejado de su mujer y sus dos hijos.