"Si la crisis significa que Europa se las arregla para obtener un sistema alimentario menos distorsionado, a largo plazo puede significar un beneficio de la que es una mala situación", señaló en conferencia de prensa posterior a su discurso en la reunión anual del Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (FIDA).
En su discurso en Roma, el estadounidense se centró en los proyectos que la Fundación Bill&Melinda Gates tienen en el sector agrícola de varios países en vías de desarrollo situados mayoritariamente en África.
Gates recordó la necesidad de que la comunidad internacional se coordine para paliar el hambre en el mundo y aprovechó la ocasión para animar a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a la FIDA y al Programa Mundial de Alimentos (WFP) a impulsar juntos el crecimiento sostenible de los pequeños productores de alimentos.
El magnate considera que el modelo de producción de alimentos a escala mundial "está desfasado y no es eficiente" porque los países, las agencias alimentarias y los donantes no están trabajando de forma coordinada" para acabar con el hambre.
"Es imperfecto, pero es el mejor sistema que hemos tenido", contestó Gates al ser preguntado sobre si el sistema alimentario que propone cuestiona los fundamentos del capitalismo.
"La comunidad internacional de agricultores no ha hecho todo lo que debería para combatir la hambruna y la pobreza", dijo el ahora filántropo, que anunció en la conferencia que invertirá 200 millones en medidas para desarrollar la agricultura en países en vías de desarrollo.
Con este presupuesto el cofundador de Microsoft busca impulsar 34 variedades de maíz resistente a la sequía, vacunas para 10 millones de cabezas de ganado y la formación de más de 10.000 comerciantes de productos agrícolas para educar a campesinos, entre otros proyectos.
"Tenemos la oportunidad y la obligación de imaginar un futuro diferente", dijo Gates, que cree que hace falta otra "revolución" en la agricultura como la que a mediados del siglo XX aumentó la producción mundial de alimentos con el modelo del monocultivo, el uso de fertilizantes y plaguicidas a gran escala y las semillas transgénicas.
El estadounidense, que es uno de los más conocidos defensores de la agricultura transgénica, apostó en su discurso por el desarrollo de nuevas variedades de semillas y por utilizar la tecnología para ayudar a los campesinos en su trabajo diario.
Como ejemplo, citó el uso de las imágenes captadas por satélites para que los agricultores conozcan con precisión el estado de los cultivos, en lugar de las inspecciones visuales tradicionales, de forma que consigan ahorrar tiempo y conocer mejor el estado de los campos cultivados.
Durante los últimos siete años, la Fundación Bill&Melinda Gates ha invertido más de dos mil millones de dólares en ayudas para pequeños productores de países en vías de desarrollo.