Las primeras parejas homosexuales se casaron ayer, mientras cientos más esperaban su turno para hacer historia en Massachusetts, que se convirtió en el único Estado norteamericano en permitir matrimonios entre personas del mismo sexo.
Los bancos de iglesias de Boston se llenaron con emocionados asistentes a la boda de Robert Compton y David Wilson, una de las siete parejas cuya demanda en el 2001 condujo a la orden judicial del año pasado que permitió los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Ambos hombres intercambiaron votos ante la pastora Kim Crawford Harvie, de la iglesia de la congregación Universalista Unitaria, situada en la calle concurrida calle Arlington, que pertenece a uno de los pocos grupos religiosos que celebran matrimonios entre homosexuales.
Afuera de la iglesia, la pareja elogió la decisión judicial que hizo posible su boda y que probablemente avivará debates en todo el país.
Quienes se oponen a los matrimonios entre personas del mismo sexo, tuvieron una presencia discreta, aunque un grupo de manifestantes portaban carteles que decían, entre otras cosas, "Dios odia a los homosexuales".
Miles de parejas del mismo sexo se casaron en el ayuntamiento de San Francisco a principios de este año, pero los matrimonios no fueron reconocidos por el Estado de California.
Algunos analistas prevén una auténtica avalancha de matrimonios homosexuales en Massachusetts, donde existen 17,100 hogares de parejas del mismo sexo, según el Censo del año 2000.
El derecho quedará restringido a los residentes de ese estado, en virtud de una ley de 1913, que establece que Massachusetts no puede casar a parejas de otro estado que prohíba estas uniones.
"Massachusetts no debe convertirse en Las Vegas del matrimonio homosexual", señaló el gobernador Mitt Romney, quien intenta limitar el alcance de la medida.
El presidente de EU, George W. Bush, reiteró ayer su apoyo a una enmienda de la Constitución que prohíba los matrimonios homosexuales.
"La necesidad de esa enmienda sigue siendo urgente", afirmó ayer Bush en un comunicado con motivo de la celebración de las primeras bodas homosexuales legalmente reconocidas en EU.
Bush consideró que "la sagrada institución del matrimonio no debería ser redefinida por unos pocos jueces activistas", en referencia a la mayoría del Tribunal Supremo de Massachusetts que decidió el año pasado legalizar el matrimonio homosexual.
El presidente consideró que "todos los estadounidenses tienen el derecho a ser oídos en este debate", y recalcó su llamamiento al Congreso para que apruebe una enmienda que certifique el matrimonio como "la unión de un hombre y una mujer, un esposo y una esposa".