La primera noche que las gemelas guatemaltecas pasaron en cunas separadas, tras haber nacido unidas por el cráneo, fue tranquila y sin problemas después de la operación a la que se les sometió, se informó ayer.
“Durmieron toda la noche bajo los efectos de fuertes calmantes en la unidad de cuidados intensivos del ala de pediatría”, comunicó una portavoz del hospital Mattel de la Universidad de California, en Los Angeles.
María Teresa y María de Jesús Quiej Alvarez, también conocidas como las “Mariítas”, nacieron hace un año en una pequeña comunidad rural de Guatemala unidas por el cráneo.
“Estoy completamente seguro de que todo irá bien. Estoy completamente seguro de que, en cinco años, estarán llevando una vida normal”, dijo Jorge Lazareff, al frente del equipo de cirujanos que hicieron posible la intervención.
Por el momento no existen garantías de cuáles pueden ser las secuelas cerebrales de una operación en la que los médicos distribuyeron entre ambas el sistema de drenaje proporcionado por las venas que compartían las gemelas.