El presidente de EE.UU., George W. Bush, insistió en que no mantendrá un diálogo con el nuevo jefe de Estado de Cuba, Raúl Castro, en tanto no se produzca una verdadera democratización en esa isla caribeña.
Bush afirmó que una reunión con Castro enviaría "el mensaje equivocado" a los defensores de los derechos humanos y serviría para "dar prestigio a un dictador".
En su lugar, señaló el mandatario, EE. UU. seguirá insistiendo en su política actual y mantendrá su presión "hasta que Cuba empiece a alcanzar la libertad", explicó.
En este sentido, confirmó que tras la confirmación de Raúl como nuevo líder cubano "mantendremos el embargo" económico que EE.UU. impone contra Cuba desde hace casi 50 años y que representa la piedra angular de su política contra el régimen comunista.