La diplomacia árabe multiplica sus esfuerzos para evitar la salida de Libia de la Liga Arabe, que los más pesimistas consideran el principio del fin de la organización.
El propio secretario general de la Liga Arabe, Amro Musa, intenta evitar la debacle y mantiene contactos múltiples para convocar una reunión urgente, "en una o dos semanas", de los ministros de Asuntos Exteriores de los 22 países que aún la componen, después del anuncio que hizo el jueves Libia de que abandonaba el organismo panárabe.
Sin embargo, Musa ha mostrado su pesimismo respecto al futuro, al admitir que la posible salida definitiva de Libia, que considera "ineficaz" la Liga, puede ser como una "bola de nieve" que anime a dejar el organismo a otros países, lo que supondría, según sus palabras, "la ruptura de la unidad árabe".