El alcalde de Nueva York durante los atentados del 11 de septiembre de 2001, Rudolph Giuliani, defendió ayer la respuesta de la ciudad a los ataques durante una comparecencia ante la Comisión investigadora en la que no faltaron las protestas de las familias.
"Nuestro enemigo no somos nosotros mismos", afirmó Giuliani, "la ira y las culpas deben ser dirigidas a una y a una sola causa, los terroristas que mataron a nuestros seres queridos".
Giuliani pronunció estas palabras justo después de que la Comisión iniciase su segundo y último día de audiencias públicas en Nueva York con la difusión de un informe que pone de relieve la total falta de comunicación entre policías y bomberos en las horas que siguieron a los atentados.
"Todo intento de establecer un mando unificado el 11 de septiembre hubiera resultado frustrado por la ausencia de comunicación y coordinación entre las agencias a cargo de la respuesta" a la catástrofe, afirma el documento de la Comisión nombrada por el presidente George W. Bush e integrada por cinco personalidades republicanas y cinco demócratas.
"El 11 de septiembre, el problema fueron menos las peleas sobre el terreno", afirma el texto en referencia a la conocida rivalidad entre bomberos y policías, "que unos sistemas de mando diseñados para funcionar independientemente, no juntos".
Giuliani salió en defensa de estos departamentos municipales argumentando que "en las catástrofes hay grandes actos de heroísmo, actos de genio y creatividad, pero también errores" que hay que valorar "con compasión y comprensión".