Realidad
- 2014 ha sido el año con mayor movimiento en la frontera entre Estados Unidos y México, pues ingresó gran número de niños solos y sin papeles.
- 1,000 son los soldados de la Guardia Nacional de Texas en la frontera con México, ante la avalancha de niños que llegan a Estados Unidos de manera ilegal desde varios países de Centroamérica.
El Gobierno de México rechazó y consideró infundadas las críticas del gobernador de Texas, Rick Perry, a sus políticas migratorias y económicas, en el más reciente intercambio de declaraciones a raíz del despliegue de la Guardia Nacional en la frontera común.
El gobernador de Texas invitó el miércoles al presidente Enrique Peña Nieto a visitar su estado y observar las labores para hacer cumplir la ley en el lado estadounidense de la frontera, en una carta en la que criticó las políticas mexicanas.
“México lamenta que los comentarios que se vierten en este comunicado no estén sustentados en la realidad y en las cifras que recientemente hemos visto”, le respondió a Perry el subsecretario para América del Norte de la Cancillería, Sergio Alcocer.
Peña Nieto criticó la semana pasada el despliegue de soldados de la Guardia Nacional en la frontera, altamente publicitado por Perry, medida que calificó de “desagradable” y “condenable”.
Perry, que estudia postularse a las elecciones presidenciales en 2016, respondió con una carta dirigida al mandatario en la que dice que México no está haciendo lo suficiente para supervisar la inmigración a lo largo de su frontera con Centroamérica o para controlar a los carteles de la droga.
“Cuando se trata de la seguridad y la protección de los texanos, no me disuadirá ningún tipo de retórica”, escribió Perry.
“Nuestros desafíos hoy son en parte consecuencia del fracaso del Gobierno mexicano para asegurar su frontera sur ante la llegada ilegal de niños no acompañados y otros individuos desde Centroamérica, o para desplegar los recursos adecuados para controlar el elemento delictivo en México”.
El subsecretario mexicano dijo que el tema fronterizo no es un asunto “de seguridad”, como lo quiere hacer ver el gobernador de Texas, sino un tema de trato humanitario a menores que este año llegaron en números inéditos a la frontera común.
El número de inmigrantes centroamericanos que llegó a Texas se disparó a principios de este año, aunque en los últimos tiempos ha disminuido.
El estado sostiene que necesita los soldados de la Guardia Nacional para ayudar a los agentes locales y estatales a parar a los traficantes de drogas.
Texas gasta $1.3 millones semanales en policías estatales adicionales y alrededor de $12 millones al mes en los guardias enviados a la zona fronteriza.
La carta de Perry invita a Peña Nieto a visitar Texas “para ver de primera mano la profesionalidad de nuestros soldados de la Guardia Nacional y sus aliados policiales mientras trabajan para asegurar la frontera”.
El gobernador Rick Perry ordenó a finales de julio el despliegue de la Guardia Nacional como respuesta a la oleada de menores no acompañados procedentes de Centroamérica que han cruzado la frontera en los últimos meses, unos 67,000 desde octubre, según datos oficiales.