El gobierno de Indonesia amenazó ayer con llevar a cabo una ofensiva militar contra los rebeldes separatistas de la provincia de Aceh si éstos no abandonan antes de hoy su reivindicación de un Estado independiente durante las negociaciones que ambos bandos están manteniendo en Tokio.
El ministro de Seguridad, Susilo Bambang Yudhoyono, afirmó que el Movimiento Aceh libre (GAM, separatista) debe aceptar una autonomía especial para esta provincia del norte de la isla de Sumatra, y empezar a desarmarse.
Representantes de la guerrilla separatista de Aceh y el Gobierno de Indonesia levantaron ayer las negociaciones de paz en la capital japonesa, Tokio, con el acuerdo de continuar hoy el diálogo para solucionar pacíficamente el conflicto secesionista de la provincia de Aceh, informaron fuentes oficiales.
"Ambas partes alcanzaron el objetivo de lograr una solución pacifica al conflicto de Aceh a través del diálogo dentro del marco y el espíritu del acuerdo de paz del nueve de diciembre, dijo un miembro del Centro Henri Dunant (CHD), especializado en la solución de conflictos, mediador del caso. "Las dos partes acordaron reunirse mañana domingo (hoy)", añadió.
La ronda de Tokio, último recurso negociador logrado bajo presión de EU y Europa para evitar una intervención del Ejército indonesio en la zona independentista, estuvo a punto de fracasar sin haber comenzado por el boicot de la guerrilla tras la detención de cinco de los negociadores momentos antes de viajar hacia Japón.
Pero los cinco dirigentes rebeldes detenidos por las autoridades de Indonesia en la provincia de Aceh fueron dejados en libertad dijo la Policía, minutos después de que se iniciaron en Tokio conversaciones de último minuto para salvar un acuerdo de paz para la provincia.
"Terminamos con el interrogatorio y por el momento están en libertad de dejar la estación de Policía"", dijo el vocero Sayid Husaini, quien se abstuvo de dar detalles sobre si se les permitiría dejar la provincia para asistir a las conversaciones de paz. La Policía argumentó que se les prohibió viajar al ser considerados sospechosos de una serie de acciones terroristas en Indonesia.