El ministro boliviano de Gobierno (Interior), Carlos Romero, descartó que la Policía tenga responsabilidades en la muerte de seis personas durante un incendio en la Alcaldía de la ciudad de El Alto provocado por una turba al término de una manifestación.
Romero aseguró en una conferencia de prensa en La Paz que los agentes actuaron "para evitar una tragedia mayor" tratando de que el fuego no se propagara a una gasolinera cercana y expresó que "la Policía boliviana ha actuado en medio de dificultades".
Testigos presenciales denunciaron ante los medios y en las redes sociales que la Policía no intervino a pesar de que había agentes cerca del edificio incendiado.
El ministro descartó "politizar" lo ocurrido, toda vez que el suceso ha tenido lugar a cuatro días del referendo en que se decidirá sobre una modificación de la Constitución que permita al presidente Evo Morales concurrir a las elecciones de 2019 en busca de un cuarto mandato consecutivo.
De acuerdo con la versión de Romero, respaldada por el comandante de la Policía boliviana, general Édgar Téllez, existía un operativo preventivo formado por unos 20 agentes para proteger el edificio de la Alcaldía, pero los manifestantes impidieron su actuación.
Tras la llegada de refuerzos, la Policía dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos y posibilitó la entrada de los bomberos, precisó Téllez.
"No teníamos idea de lo que estaba sucediendo en el interior", afirmó el responsable policial respecto a los primeros momentos de su actuación.
Romero confirmó que cuatro de los funcionarios fallecieron en un baño donde se habían refugiado y otros dos murieron tras ser trasladados a una terraza para recibir auxilio.
En el incendio también resultaron heridas al menos 30 personas, que fueron atendidas en hospitales de El Alto.
A pesar de que había varios miles de manifestantes en el lugar de los hechos, la Policía no detuvo a ningún presunto responsable del asalto a la Alcaldía, algo que Romero y Téllez atribuyeron al elevado número de personas presentes.
El titular de Gobierno refirió que cuando la marcha llegó a la Alcaldía, los funcionarios se habrían "atrincherado por orden del director de Recursos Humanos".
También aseguró que a los primeros actos violentos de los manifestantes -que incendiaron muebles y forzaron las puertas del consistorio- los funcionarios supuestamente respondieron lanzando agua hirviendo y objetos contundentes.
Mientras, Téllez atribuyó los actos violentos a "personas ajenas a los padres de familia" que convocaron la marcha para demandar mejoras en las escuelas de algunos distritos.
A pesar de la petición del ministro de que no se politice lo ocurrido, su viceministro de Régimen Interior, Marcelo Elío, dijo horas antes que los sucesos eran "un autoatentado" de la Alcaldía, regida por la opositora Soledad Chapetón.