Un año después del terremoto que desató la peor crisis en Japón desde la II Guerra Mundial, el Gobierno se comprometió a acelerar la reconstrucción de las zonas todavía arrasadas y a hacer del archipiélago un lugar más seguro ante los desastres naturales.
El aniversario de la catástrofe se conmemoró en Tokio con un memorial en el Teatro Nacional al que asistió la cúpula del Ejecutivo nipón y el emperador Akihito, de 78 años y en proceso de recuperación, tras ser sometido en febrero a una operación cardiaca.

Tras un minuto de silencio, el primer ministro Yoshihiko Noda recordó a los fallecidos y a quienes siguen desplazados (casi 335 mil personas) a causa de la tragedia.
Noda se comprometió a “reconstruir lo antes posible” la zona afectada y también a “recuperar Fukushima”, donde aún prosigue la batalla para mantener estabilizada la central nuclear.
