El Gobierno de Filipinas declaró ayer el estado de excepción en el sur del archipiélago para que el Ejército pueda atacar el campamento de Abu Sayyaf, donde están secuestrados tres cooperantes de la Cruz Roja.
Abu Sayyaf amenaza con decapitar a uno de los rehenes tras haberse agotado el plazo dado a las autoridades para que cumplieran su demanda.