EL GOBIERNO español condenó con firmeza ayer en un comunicado las conductas "violentas e intolerantes" que se produjeron el sábado durante una marcha en memoria de las víctimas del terrorismo en Madrid, que terminó siendo una manifestación anti-gubernamental.
Atribuyó a los manifestantes que profirieron insultos contra Zapatero y agredieron a algunos ministros, una "absoluta indiferencia ante el dolor de las víctimas" .