El Gobierno británico se anotó una importante victoria en el Parlamento al ganar una votación clave que le allana el camino para introducir un documento nacional de identidad obligatorio en el Reino Unido a partir del 2008, por primera vez en más de medio siglo.
La intención del Ejecutivo es que, dentro de dos años, las personas que se saquen un pasaporte tengan también que adquirir un carné de identidad, cuyos detalles, compilados con las tecnologías más avanzadas, se registrarán en una base nacional de datos. Tras negociaciones de última hora, el Gobierno laborista recabó suficiente respaldo entre sus diputados para rechazar una enmienda de la Cámara de los Lores que proponía que el carné sea voluntario, y no obligatorio, al sacarse el pasaporte. Un total de 310 parlamentarios votaron a favor de una moción del Gobierno contra la enmienda de los Lores, frente a 279 incluidos al menos 30 laboristas que no la apoyaron.