El Gobierno de Guatemala restringió ayer un asueto obligado de tres días decretado por las elecciones del próximo domingo, y que enfrentó duras críticas de diversos sectores de la sociedad y de observadores internacionales.
Una normativa aprobada por el Congreso prohibió la actividad productiva el sábado, domingo y lunes próximos, con el argumento de que ello permitiría a los guatemaltecos movilizarse de sus puestos de trabajo a los centros de votación y lograr una mayor asistencia.
El polémico decreto establece que "ninguna actividad productiva puede realizarse un día antes, el día de las votaciones y el día posterior, a excepción de los servicios públicos esenciales de transporte público, vigilancia pública y privada, servicios hospitalarios, así como tareas de socorro y primeros auxilios".
La medida generó un amplio rechazo de la cúpula empresarial, directores de los medios de comunicación, organizaciones sociales y políticos de oposición, a pesar que diputados de estos partidos apoyaron a los del gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG-derecha) al aprobar el asueto.
Las misiones de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE) se sumaron al pedido de vetar el decreto, por temor a "que se genere una menor asistencia electoral y se afecte todo el proceso", según comunicó el segundo organismo.
Once candidatos presidenciales, la mayoría de derecha, entre los que figura el militar golpista José Efraín Ríos Montt, buscan alcanzar el poder en las elecciones del 9 de noviembre.
Según los sondeos, el favorito para ganar los comicios es el empresario Oscar Berger, postulado por los derechistas Partido Patriota, Reformador y Movimiento de Liberación Nacional, integrados en la Gran Alianza Nacional (GANA).
Berger, que cuenta con una intención de voto del 37%, lleva como compañero de fórmula al ex canciller y académico Eduardo Stein.