Después de que el controversial libro publicado por el ex portavoz de la Casa Blanca Scott McClellan sobre los engaños de la Casa Blanca para ejecutar la guerra en Irak, pusiera en evidencia al presidente George Bush, ayer el Comité de Inteligencia del Senado, divulgó un informe donde asegura que el Gobierno manipuló datos de inteligencia sobre Irak.
El informe bipartidista indica que el Gobierno de Bush ocultó los desacuerdos entre expertos de la comunidad de inteligencia sobre el presunto programa nuclear de Irak, y que algunas de las acusaciones sobre sus vínculos con Al Qaeda carecían de suficiente fundamento.
Así, las declaraciones de que Irak poseía armas de destrucción masiva, antes de la invasión de marzo de 2003, se apoyan básicamente en datos que proporcionó la comunidad de inteligencia estadounidense, pero estas no reflejaron la disensión interna sobre la situación en el país árabe.
"El presidente (Bush) y sus asesores realizaron una incesante campaña pública a raíz de los atentados (de 2001) para utilizar la guerra contra Al Qaeda como justificación para derrocar a Saddam Husein", dijo el presidente del Comité, el demócrata John Rockefeller.
Agregó que los argumentos del Gobierno ante la opinión pública de que Husein tenía vínculos operacionales con Al Qaeda "y suponían en su conjunto una amenaza única e inseparable fueron fundamentalmente engañosos".
Esos argumentos, al final, "condujeron a la Nación a una guerra con falsas pretensiones" continuó Rockefeller, cuyo comité avaló el extenso informe con diez votos favor y cinco en contra.
La oposición demócrata de inmediato aprovechó la divulgación del informe para insistir en que es hora de un cambio en el liderazgo de la Nación.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que el informe "confirma... la campaña de mercadeo engañosa para apresurar al país a ir a la guerra".
Esa presunta campaña propagandística, según Reid, "es parte de una serie de errores de juicio graves" del Gobierno de Bush y sus partidarios republicanos que "con su mala administración, le ha hecho un daño grave a la seguridad nacional".
El país necesita "un rumbo estratégico nuevo y una política pública internacional nueva que fortalezca a Estados Unidos en vez de engañar a los estadounidenses", puntualizó Reid.
Los republicanos, por su parte, denunciaron las conclusiones del estudio, al que tacharon como un "ejercicio partidista".
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que este asunto del uso de los datos de inteligencia ya se ha discutido previamente. "Tuvimos la inteligencia que mostramos, completamente escrutada, pero estaba errada. Por supuesto que lo lamentamos y hemos tomado medidas para corregir" ese error, insistió Perino.