El gobierno alemán no tiene planes de modificar las condiciones del plan de rescate bancario por valor de 480.000 millones de euros, pese a que hasta ahora el volumen de solicitudes es escaso.
Según informó hoy el viceportavoz del gobierno, Thomas Steg, hasta ahora ha habido 31 consultas, 15 solicitudes concretas y cuatro decisiones en relación con el paquete aprobado a finales de octubre.
En total el Fondo Extraordinario para la Estabilización de los Mercados Financieros, como se ha bautizado oficialmente al plan, ha concedido ayudas por valor de algo más de 90.000 millones de euros.
Concretamente, se trata de avales por valor de 85.000 millones e inyecciones de capital por valor de 8.200 millones de euros.
De los 480.000 millones de dotación del fondo, 400.000 millones corresponden a las garantías del Estado y los restantes 80.000 millones a inyecciones directas.
Los bancos que soliciten inyecciones directas deben cumplir una serie de condiciones, como por ejemplo, la de limitar los salarios de sus ejecutivos a 500.000 euros al año.
Los empresarios han criticado al gobierno por no optar por el modelo británico, que obliga a todos los bancos que no cuenten con un volumen mínimo de reservas a acogerse al plan.
Los industriales consideran que esta fórmula es mucho más eficaz para reactivar el flujo de créditos interbancarios y además para evitar así que se detenga la tan necesaria concesión de préstamos a las pymes.