El Gobierno cubano anunció que durante el mes de octubre comenzará a eliminar subsidios sociales al desaparecer gradualmente los comedores para empleados en ministerios y empresas en un intento de liberar al país de una carga que no puede ni está en condiciones de seguir soportando.
Según el presidente cubano, Raúl Castro, hay subsidios para prestaciones sociales que son poco eficaces o, peor aún, hacen que algunos no sientan la necesidad de trabajar.
Sólo en arroz, granos, aceite y carne destinados a los comedores para empleados el Gobierno gasta 350 millones de dólares al año, sin contar el resto del menú, combustible, electricidad y mantenimiento, según estadísticas que conoció este periodista.
En las empresas que trabajan en moneda dura el servicio de comedor cuesta unos 145 millones de dólares, según informaciones del Ministerio de Economía de Cuba.
Ambos gastos, 495 millones de dólares, representan cerca de la quinta parte de la importación de alimentos, que en 2008 llegó a unos 2 mil 400 millones de dólares, según informes oficiales.
La importación de alimentos, una cuarta parte del total de las compras en el exterior, es imprescindible para Cuba, cuya producción agrícola es insuficiente para abastecer el mercado interno.
El ministro de Economía, Marino Murillo, dijo que en una muestra tomada en junio de 2008 las autoridades hallaron un exceso de inventarios en las bodegas que surten a comedores de empleados, en proporciones tan altas como 20 mil toneladas de arroz, 7 mil de frijoles y 5 mil de aceite.
Parte de esos inventarios, que valían entonces unos 35 millones de dólares, terminaba en el mercado negro, indicó el funcionario.
Más de 3 millones y medio de empleados públicos tienen acceso a los 24 mil 700 comedores gratuitos.
Pero una medida que podría haber causado preocupación o malestar entre los perjudicados ha sido recibida con agrado, pues el subsidio que reemplazará al almuerzo en los comedores populares podría equivaler a un salario mensual adicional para el trabajador.