EL PRIMER ministro británico, Gordon Brown, y el presidente de EE.UU., George W. Bush, subrayaron sus puntos comunes en Irak para insistir en la buena relación bilateral, aunque el sucesor de Tony Blair no quiso comprometerse sobre el tiempo de permanencia de las tropas de Reino Unido en el país árabe.
El jefe de la Casa Blanca quiso hacer hincapié en todo momento en su admiración hacia el nuevo gobernante británico, "un hombre que resuelve problemas" y que ve "el vaso medio lleno, no medio vacío".
En sus declaraciones, ambos resaltaron sus posiciones comunes en torno a Irak, después de que tras la llegada del nuevo primer ministro británico al poder aumentaron los rumores sobre una posible retirada de los cerca de 5, 500 soldados que Reino Unido mantiene en el sur de la nación árabe.
En este sentido, Brown subrayó que está de acuerdo con Bush en que hay "responsabilidades que mantener" en Irak, aunque mantuvo un tono ambiguo sobre el tiempo que permanecerá el contingente británico en ese país.
EL jefe de gobierno británico se limitó a afirmar que cualquier decisión que adopte será de acuerdo a la opinión que le transmitan los mandos militares sobre el terreno y que lo anunciará en primer lugar al Parlamento de su país.
Por su parte, Bush aseguró que no le "cabe duda de que Gordon Brown entiende que el fracaso en Irak sería un desastre para la seguridad" de sus países.
Ambos hicieron hincapié en que se encuentran en "una lucha común" y que tienen que "combatir al unísono", según palabras de Brown.
El primer ministro de Reino Unido expresó al presidente estadounidense su disposición a colaborar "en los grandes desafíos" internacionales, como la lucha contra el terrorismo o el cambio climático.
Gordon Brown promete apoyo a Bush en Irak
A parte del tema iraqu, se conversó sobre el programa nuclear iran, el genocidio en Darfur y las amenazas terroristas.