El graffiti, arte de la calle, tiene su espacio en la Tate Modern de Londres, cuya emblemática fachada que mira al río Támesis muestra los trabajos de seis artistas "callejeros" internacionalmente reconocidos.
En un momento dorado para el arte urbano, que goza de prestigio cultural y ha entrado en las más cotizadas galerías y casas de subastas, este museo contemporáneo puso sus muros a disposición de los artistas del aerosol.
Se trata de la iniciativa "Street Art at Tate Modern", una nueva apuesta del museo londinense por nuevas técnicas artísticas urbanas, la mayor de las veces contestatarias y más libres por el hecho de que las calles no imponen los límites de un lienzo.
Entre los seis artistas que participan en esta muestra, algunos de los cuales estaban pintando aún sus graffitis la pasada noche, se encuentra el barcelonés Sixeart y los brasileños Os Gmeos y Nunca.
El comisario de esta iniciativa, Cedar Lewisohn, explicó que Londres es un lugar idóneo para mostrar el "interesante" arte desarrollado en los ambientes urbanos, pues por toda la ciudad pueden verse trabajos de "graffiteros" anónimos, entre ellos los del famoso Banksy.
Por esta razón, se ha elegido a seis artistas no británicos para tomarle el pulso a las diferentes tendencias de arte callejero en el mundo, indicó.
Cientos de colores decoran la fachada de la Tate Modern en murales.