Dos grandes incendios en el este del estado norteamericano de Arizona, que forzaron a huir a 25,000 residentes, amenazaban ayer con convertirse en uno solo. El incendio de Rodeo, unos 240 kilómetros al noreste de Phoenix, se extendió aún más durante la noche, de las 60,000 hectáreas que había devorado hasta el sábado. "Se espera que se extienda mientras avanza el día", dijo el oficial de bomberos Carrie Templin.
Cerca de 1,400 bomberos usaron buldózers para construir una línea perímetro en el flanco oriental del incendio Rodeo en un intento de salvar a los pueblos de Show Low y Pinetop-Lakeside, que se encuentran al borde de la reserva indígena Fort Apache.