Las autoridades griegas ordenó ayer en la noche la suspensión del servicio de mensajería aérea al extranjero, tras la nueva oleada de cinco paquetes bomba enviados este martes a distintas embajadas en Atenas.
Dos de ellos llegaron a estallar, uno en la legación suiza y el otro en la rusa, sin causar heridos. Otros dos, recibidos por las de Bulgaria y Chile, fueron detonados por la policía.
No se han reportado heridos de gravedad en ninguno de los ataques, que hasta ahora nadie ha reivindicado.
Además de las explosiones en las embajadas de Suiza y Rusia en Atenas, la policía informó que interceptó y destruyó otros paquetes sospechosos dirigidos a las legaciones de Chile, Alemania y Bulgaria.
Estos cinco incidentes registrados en Atenas ayer martes ocurrieron un día después que un paquete dirigido a la embajada de México estallara en una oficina de correo.
Ante estos hechos las autoridades griegas han reforzado la seguridad en las embajadas extranjeras en el país y cerraron algunas zonas de Atenas.
Grupo anarquista.
En Grecia opera un grupo anarquista que se opone a casi toda forma de autoridad estatal, particularmente la policía y la democracia partidista, como también el capitalismo y la globalización.
En las últimas décadas, pequeños grupos radicales de anarquistas o nihilistas han lanzado ataques, que van desde incendio de automóviles a explosiones o disparos de armas de fuego, contra los símbolos del poder estatal y la riqueza, incluso la embajada de Estados Unidos en Atenas.
Mientras, en Alemania la policía desactivaba en Berlín un paquete explosivo dirigido a la canciller Angela Merkel, quien no estaba en el edificio, ya que se encuentra de visita en Bélgica, informa Juan Gómez.
La pequeña bomba, que no causó heridos, estaba compuesta de pólvora y de un dispositivo para su detonación, disimulados en un envío postal del tamaño de un maletín.
El vocero de Merkel, Steffen Seibert, dijo que el paquete sospechoso interceptado en la oficina postal de su despacho estaba dirigido personalmente a la canciller federal.
El paquete contenía un sospechoso "polvo negro" y había sido entregado esta misma mañana por la empresa de mensajería UPS en la oficina postal de la Cancillería, un pequeño edificio anexo a las oficinas de la jefa de Gobierno alemán.
En el remite del paquete aparecía citado el Ministerio de Economía de Grecia, un extremo cuya autenticidad no se ha comprobado, según la cadena de televisión pública ARD.
Fuentes de la lucha antiterrorista alemana recogidas por distintos diarios aseguraron que por la cantidad de material presuntamente explosivo en el paquete se podría deducir que el envío era una "advertencia" más que de un intento serio de atentar y causar graves daños contra la Cancillería alemana.
Además, apuntaron que la pequeña detonación habría provocado con bastante probabilidad un fuego en el edificio y heridas al funcionario encargado de abrir el paquete.