Los guardacostas estadounidenses utilizan renovados métodos y equipos para identificar el uso de naves semisumergibles u otro tipo de nuevas estrategias con las que los narcotraficantes tratan de introducir drogas en Estados Unidos.
“Recientemente con el guardacostas Seneca y un avión C-130 se interceptó un semisubmarino autopropulsado en el Caribe con casi siete toneladas de cocaína, con un valor aproximado de $180 millones”.
Esa operación, ejecutada el pasado 13 de julio fue la primera interceptación en el Caribe de ese tipo de naves y también la primera vez que los guardacostas utilizaron buzos para recuperar el material de contrabando.