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Guatemala inicia debate sobre pena de muerte

El presidente anunció que no habrá más ejecuciones durante el resto de su mandato de cuatro años, que concluye el 14 de enero de 2004.


El Papa Juan Pablo II concluyó el martes su tercera visita a Guatemala, país que al recobrar la normalidad comenzó ayer un debate sobre la pena de muerte avivado por la iniciativa del presidente Alfonso Portillo para abolirla.
De forma sorpresiva, el gobernante envió el pasado lunes al Congreso una proyecto de ley que propone la abolición de la pena capital.
El Código Penal de Guatemala establece la pena de muerte, que se ejecuta por inyección letal, para delitos como el asesinato y el secuestro y en la actualidad hay 31 personas que esperan ser ejecutados.
La medida presidencial tuvo lugar horas antes de la llegada a este país centroamericano del Papa para canonizar a Pedro de Betancur, un terciario franciscano del siglo XVII conocido por sus obras en favor de los enfermos, los pobres y los desvalidos.
Juan Pablo II se mostró "muy complacido" por la iniciativa que tomó Portillo después de recibir una carta en la que el obispo de Roma le pedía abolir la pena capital.
La Asamblea Legislativa guatemalteca, dominada por el partido gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), con 63 de los 113 escaños, se apresta a conocer la iniciativa en la sesión plenaria de hoy según el diputado oficialista Jorge Arévalo.
El presidente del Congreso es el general, José Efraín Ríos Montt, máximo líder del FRG, quien en marzo de 1983 como gobernante de facto desairó a Juan Pablo II al no atender una solicitud para que no fusilase a seis reos.
La pena de muerte ha sido siempre un asunto polémico en Guatemala y entre sus detractores figuran la Iglesia católica y las organizaciones de derechos humanos.
Los defensores de la pena capital son personalidades, grupos y partidos conservadores, que ven en ella una medida efectiva de disuasión contra el crimen y la violencia.
Tras la partida del Papa, el presidente guatemalteco afirmó que en lunes en una audiencia privada con el sucesor de Pedro conversaron sobre los problemas del país, pero no precisó si hablaron de la abolición de la pena de muerte.
"Estaba feliz de estar en Guatemala", señaló el jefe de Estado al admitir que le "fascinó" la claridad que tiene el Papa sobre la historia de este país centroamericano.
Juan Pablo II, según Portillo, se mostró interesado por los indígenas, que representan el 60 por ciento de los 12 millones de habitantes, y sus derechos.
También preguntó por la reforma política, por la conflictiva situación de la tenencia de la tierra, la educación y la reforma del Estado, entre otros, apuntó.
"Tenemos una gran bendición de Dios (porque) tenemos al primer santo. El Papa vino con todas las dificultades físicas y de salud a dejar un mensaje de amor", manifestó Portillo.
En un mensaje escrito que dejó al presidente guatemalteco, el Papa le agradece a él, al Gobierno y a los guatemaltecos "por las sinceras muestras de acogida".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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