Miles de guatemaltecos participaron en una marcha organizada por la Iglesia católica, a la que se unió el presidente Álvaro Colom y su esposa, Sandra Torres, para pedir por el fin de la violencia que azota al país.
Con pancartas en la que pedían "justicia y paz" y en las que exigían "no más violencia", después de marchar por las principales calles del centro histórico de la capital guatemalteca, los manifestantes confluyeron en la Plaza de la Constitución, en donde fue oficiado un servicio religioso.