El presidente estadounidense George W. Bush atenuó su discurso bélico ayer afirmando que la opción militar era “su última elección”, aunque se mantuvo firme en su intención de erradicar la amenaza iraquí, en momentos en que Moscú parece sumarse con condiciones a la idea de una nueva resolución del Consejo de seguridad de la ONU.
“La opción militar es mi última elección” dijo W. Bush durante una estancia en Knoxville (Texas, sur), al día siguiente de haber conminado al presidente iraquí Sadam Hussein a desarmarse expresando su deseo de que para conseguirlo no sea necesaria “una acción militar”.
En tanto, Irak anunció que los inspectores de desarme de la ONU retornarán a Bagdad el próximo día 19, de acuerdo con lo negociado el mes pasado entre ambas partes en Viena. Mientras que para la comunidad iraquí el discurso de Bush fue percibido aquí como un grito de guerra.
El Congreso comenzó a un debate de tres días a fin darle a Bush la autorización para usar la fuerza contra Irak.