La emboscada en la que el lunes perdieron la vida siete policías colombianos tras un bombardeo a un campamento guerrillero que dejó al menos 25 insurgentes muertos fue posible gracias a una alianza entre las FARC y narcotraficantes, confirmaron ayer las autoridades.
El gobernador del departamento colombiano de Cauca, Guillermo Alberto González, dijo que la región donde tuvo lugar el ataque está afectada por la presencia de narcotraficantes e integrantes del frente "Manuel Cepeda Vargas" de las FARC.
"Lo que es seguro es que las operaciones fueron realizadas en lo que es una combinación de narcotráfico y guerrilla, y no hay ninguna duda de que están actuando conjuntamente", manifestó.