EL PRESIDENTE de Ecuador, Lucio Gutiérrez, llegó a la mitad de su mandato después de haber superado duros ataques de la oposición, pero al precio de depender para el futuro de dos partidos populistas que son aliados interesados.
En sus últimas declaraciones públicas, el mandatario afirmó que espera "brutales arremetidas" de sus opositores, a los que identifica con la "oligarquía corrupta" dominante, y hace pocas semanas llegó a decir que estaba seguro de que no dudarían en matarlo si pudieran hacerlo.