El Ministerio de Educación y Cultura de Japón reconoció ayer el hallazgo de 1,100 botellas abandonadas llenas de líquidos radiactivos en la Universidad de Tokushima, al suroeste de Tokio.
Aunque el nivel de radiación de las sustancias era bajo y no había signo de contaminación radiactiva, las botellas estaban tiradas en refrigeradores y armarios sin la protección necesaria.
Según el Ministerio de Educación, las botellas fueron abandonadas a lo largo de más de 20 años, hasta 1997.