Un cubano que obligó a los tripulantes de un avión de la aerolínea Cubana de Aviación a dirigirse a Estados Unidos el pasado abril, fue hallado culpable ayer de piratería aérea en una corte del Estado de Florida y podría ser condenado a cadena perpetua.
El cubano Adelmis Wilson González, de 34 años, fue acusado de utilizar granadas falsas para secuestrar el avión de pasajeros Antonov-24, que había iniciado una vuelo nacional desde la Isla de la Juventud hacia La Habana y que terminó al día siguiente en Cayo Hueso, en el extremo sur de la península de Florida.
El jurado de 12 personas en la corte federal de Cayo Hueso demoró menos de dos horas para declarar a Wilson González culpable de un cargo de piratería aérea, un delito que contempla una sentencia de 20 años a cadena perpetua. La sentencia se dictará el 19 de septiembre.
El secuestro aéreo fue uno de tres que se registraron en marzo y abril por cubanos que buscaban salir de la isla caribeña y viajar a Estados Unidos. Cuba ejecutó a tres secuestradores que tomaron un ferry en La Habana con 50 pasajeros el 2 de abril. El gobierno del presidente cubano Fidel Castro fue ampliamente condenado en el extranjero por esas ejecuciones, que se llevaron a cabo pocas semanas después de una ola represiva contra disidentes que llevó a prisión a 75 cubanos.
En una extraña muestra de cooperación entre La Habana y Washington, que no tienen relaciones diplomáticas, el piloto de Cubana de Aviación regresó a Florida el martes, el primer día del juicio en Cayo Hueso, para testificar contra el secuestrador.
Wilson González, quien sirvió tres años en el Ejército cubano, fue acusado de elaborar en su casa dos granadas falsas de cerámica, colocándoles cables para simular detonantes. Alrededor de 25 minutos después que el avión despegó de Isla de la Juventud, abrió la puerta de la cabina y gritó que tenía dos granadas y que exigía ser llevado a Estados Unidos.