Unos 7,000 barcos considerados "viejos y peligrosos", con más de 15 años de antigüedad y cargados de productos tóxicos, navegan por el mundo debido a la falta de controles internacionales, según un estudio hecho público ayer por el Centro de Estudios y Medio Ambiente (CEMA).
El informe de esta entidad privada española, titulado "Buques viejos y peligrosos", ha sido elaborado a partir de los archivos oficiales de barcos de varios países, empresas aseguradoras y organismos de inspección internacional.
El director del CEMA, Ricardo Aquilar, denunció "la falta de inspecciones internacionales" sobre una flota mundial "muy envejecida y plagada de banderas de conveniencia".
Agregó que la peligrosidad de los buques debe medirse no sólo por su tipo de casco, sino también por su antigüedad y su historial. Afirmó que la catástrofe del "Prestige", el petrolero que se hundió en noviembre pasado frente a las costas de Galicia vertiendo buena parte de su carga al mar, "puede repetirse en cualquier momento y es una casualidad que no se hayan producido más accidentes".
En este sentido, reiteró la necesidad de un decálogo internacional de medidas para evitar estas catástrofes, que contemple el incremento de controles portuarios, la obligatoriedad del doble casco, la desaparición de banderas de conveniencia y la eliminación de topes a las indemnizaciones.
Aguilar criticó también "las trampas" de legislaciones como la española, que impiden la entrada en sus puertos de ciertos barcos, pero "no sirve para evitar mareas negras" y "no es una solución para los buques basura de menos de 5,000 toneladas".