La prevención y detección temprana de la hipertensión arterial se hace cada vez más necesaria. En Panamá y el mundo, aumenta considerablemente el número de personas afectadas por este padecimiento.
Este asesino silencioso, como lo denomina el doctor Hugo Villarroel, no provoca síntomas; sin embargo, ocurre cuando hay exceso en la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias, afectando el cerebro, los riñones y el corazón.
Investigaciones en curso demuestran que esta enfermedad ha sido detectada en un 25 y 30% de la población adulta (45 – 50 años) de Centroamérica y Panamá.
No obstante, según Villarroel, en los últimos años es un problema creciente en los más jóvenes e inclusive en niños. Los casos están relacionados directamente con la epidemia de obesidad, factor condicionante para el desarrollo de la hipertensión.
Entre tanto, el doctor Régulo A. Valdés, especialista en Medicina Interna y Nefrología en Panamá, afirma que la presión alta o hipertensión no es generada en el corazón, como regularmente se cree. Más bien este órgano se convierte en víctima de la hipertensión originada por algunas hormonas producidas en gran parte por el riñón, aumentando la presión en todo el sistema.
Aunque no hay una cifra exacta sobre los panameños que sufren de hipertensión, se prevé que en el país cerca del 10%, (unas 300,000 personas) padece de enfermedades renales, lo que los hace más propensos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial causa cerca del 50% de los casos de enfermedades cardiovasculares en todo el mundo y estas dolencias están dentro de las principales causas de mortalidad en la población adulta de Centroamérica.
La OMS estima que alrededor de un 30% de los adultos en todo el planeta tiene hipertensión arterial y entre 50 y 60% tendría una mejor calidad de vida si redujera sus cifras de presión arterial.
Ante el hecho de que la hipertensión arterial no suele tener síntomas y la obesidad es un condicionante, los expertos aconsejan moderar el estilo de vida, incluyendo las rutinas de ejercicios físicos y una dieta saludable.
Además, agregan que todas las personas a partir de los tres años de edad deben vigilar periódicamente su presión arterial.