UN LLAMADO a la familia panameña para que en el 2005 hagan de sus casas verdaderos hogares y no paredes con techo, formuló el padre Oscar Rivera, asesor de la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Familiar.
Debemos trabajar por verdaderas familias, siempre y cuando estemos dispuestos a la reconciliación, al perdón y a escuchar a los demás, recordando que son personas hechas a imagen y semejanza de Dios, manifestó Rivera.
Añadió que hay muchas situaciones que afectan a la familia panameña y que se convierten en problemas, como los económicos, educativo y espiritual.
Puntualizó que corresponde al Gobierno hacer efectivas las promesas y proyectos, tales como más empleo, viviendas y los orientados a reestructurar a la familia.
Advirtió que se debe estar más vigilantes frente a la venta de proyectos o modelos de familia, que no son heterosexuales ni homogéneos como los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Según Rivera, corresponde al Estado tratar de salvar la estructura fundamental, que es la familia, la cual nace de la unión entre un hombre y una mujer.
Aseguró que el Gobierno, algunos organismos y la Iglesia, deben hacer un trabajo de formación, el cual no debe limitarse a enseñar la mecánica corpórea de cómo se engendra un hijo y llamarle a eso educación sexual o educación para el amor.
Rivera aseguró que hay que tratar de buscar el sentido de ser familia, el valor de la fidelidad y demás elementos como el diálogo y reconciliación, que ayudan a consolidar el matrimonio.
Considera que el Gobierno debería tratar de incentivar a los jóvenes a redescubrir eso y que traten de llevarlo a sus hogares, pues no basta con formar profesionales expertos, sino darles también una personalidad sólida.