Treinta y cinco pilas de huesos, una multitud emocionada hasta las lágrimas y el rumor de las excavadoras removiendo la tierra: al sur de Babilonia, los habitantes acaban de exhumar ayer un osario, testimonio de las atrocidades del régimen de Sadam Hussein.
La obstinación de un padre cuyo hijo desapareció durante el levantamiento chiíta de 1991 llevó al descubrimiento de este osario ubicado entre un ruta y un pequeño canal. "Mi hijo fue detenido en 1991, después de los disturbios. En el hospital me dijeron que había sido enterrado, junto con otros, en el sur de la ciudad", declara a la AFP Mohi Jabbar Hamza, habitante de Babilonia.
"En 1991 vi cómo una topadora cavaba un foso y cómo luego un camión arrojaba un cargamento que en seguida fue cubierto de tierra", indica Salman Jari, de 33 años. Por provocación o por negligencia, los torturadores del ex régimen de Hussein enterraron a las víctimas a pocos metros de un mausoleo chiíta, el de Bakr ben Ali ben Bakr, cuyo domo verde domina el llano paisaje. En medio de una confusión general, la gente aparta un hueso por aquí y un jirón de vestimenta por allá. Otros llegan corriendo al lugar y no tarda en armarse un embotellamiento de coches antiguos.
Entre los cráneos secándose al sol, algunos corresponden a niños de 10 a 12 años. Una cabellera abundante indica si un cadáver pertenece a un mujer. Algunos cráneos se ven cortados, lo que lleva a decir a un habitante que los torturadores seguramente utilizaron sierras eléctricas.
Por otra parte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo ayer que estaba convencido de que las fuerzas estadounidenses en Irak encontrarían armas de destrucción masiva, algo que Washington citó como la razón principal para invadir el territorio iraquí.
"Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva", expresó Bush durante una conferencia de prensa junto con el primer ministro australiano que se halla de visita en Estados Unidos, John Howard. "Las encontraremos. Sólo se necesita tiempo para eso".