Por lo menos nueve personas entre ellas dos periodistas y tres policías resultaron heridas ayer en una violenta protesta de maestros y obreros que exigieron mejores condiciones de vida frente al Palacio Legislativo de esta capital.
Los protestantes atacaron con palos, piedras y botellas a la Policía, tras destruir una enorme verja de 60 metros que el gobierno recién instaló la semana pasada alrededor del local.
El periodista Carlos Paz, de Radio Reloj, y el fotógrafo Mario Fajardo, de diario La Tribuna, resultaron golpeados y fueron hospitalizados de inmediato, según la Policía.
Las autoridades informaron que fueron golpeado otras cuatro personas, incluso uno de los manifestantes identificado como Pedro Castellanos. Un grupo de oficiales, a abordo de un helicóptero policía, emitía las instrucciones a sus subordinados. El acto lo auspició el Bloque Popular, que agrupa a unas 30 organizaciones de izquierda en Honduras.
El diputado del oficialista Partido Nacional, Pompeyo Bonilla, acusó a sus opositores políticos de azuzar a la gente en contra del gobierno"". Pero Eulogio Chávez, presidente del Colegio de Educación Media, afirmó que sólo exigimos lo que el gobierno está obligado a darnos y que merecemos.
El Congreso dijo en un comunicado que lamentamos los actos vandálicos de los maestros y sindicalistas, que violaron los derechos de los transeúntes y pusieron en peligro la seguridad de las personas y la libre circulación de los ciudadanos.
Los maestros y sindicalistas crearon en la zona un descomunal congestionamiento vehicular, al tiempo que cerraron los negocios y oficinas privadas y públicas de la zona céntrica de Tegucigalpa.
Más de 20,000 educadores del nivel medio realizan diferentes acciones callejeras desde hace ocho meses para demandar al gobierno mejoras salariales.
El presidente Ricardo Maduro, que asumió en enero, está anuente a otorgar a los educadores 12% de incremento salarial en dos años, pero ellos exigen 31% entre el 2002 y 2003.
El aumento de sueldo, sin embargo, lo aceptaron unos 40,000 maestros de educación primaria, que representan el 80% de los educadores del país. Y es rechazado sólo por los del nivel medio.