Maher Assad comanda las tropas de elite que protegen la capital siria de los rebeldes en las afueras y se piensa que ayudó a organizar la tenaz campaña militar del gobierno para apagar la rebelión opositora, que está ya en su tercer año. Se ha ganado además una reputación de brutalidad entre los activistas opositores. Su papel subraya el carácter familiar del régimen de Assad, aunque su imagen contrasta con la de sus hermanos. Su hermano mayor, Basil, era el príncipe de la familia, preparado públicamente por su padre, Hafez, para sucederle como presidente. Hasta que Basil murió en 1994 en un accidente automovilístico. Eso lanzó a Bashar, entonces un oculista en Londres sin experiencia militar ni política, al papel de heredero, y ascendió a la presidencia en el 2000 tras la muerte de su padre. Los dos hermanos _ el "mártir'' y el presidente _ aparecen a menudo juntos en carteles.
Sin embargo, Maher, de 45 años, ha decidido permanecer fuera de la luz pública. Amigos, colegas militares e incluso enemigos, le describen como un militar estricto hasta el tuétano.
Los 15.000 soldados de la 4ta División Blindada que él dirige pertenecen en su mayoría de la secta minoritaria alauí, la misma de la familia, que ve la guerra como una batalla por su supervivencia, y representan las unidades mejor pagadas, armadas y entrenadas de las fuerzas armadas sirias.