Una nueva herramienta satelital denominada "smog blog" y avalada por la NASA ofrecerá a partir de hoy información sobre la calidad del aire en la región mesoamericana y el Caribe, según se reveló durante un simposio de observación terrestre que se celebra en Panamá.
La información podrá ser consultada a través de Internet en tiempo real y es la primera experiencia de este sistema fuera de Estados Unidos, donde se desarrolló y funciona desde hace cinco años.
El director del Centro del Agua del Trópico Húmedo Para América Latina y El Caribe (CATHALAC), Emilio Sempris, manifestó que el "smog blog" se convierte en un módulo más de observación del programa SERVIR (Sistema Regional de Visualización), que integra datos satelitales o geoespaciales de la región, para el mejor conocimiento científico y la toma de decisiones de gobiernos e investigadores.
El nuevo observatorio recoge información desde los satélites programados desde el sur de México hasta Panamá, incluyendo la zona del Mar Caribe y sus islas, y puntos de recolección de datos terrestres además de determinar puntos de color, desde el morado al verde, para calificar la calidad del aire en un lugar concreto.
Por las peculiaridades de la región bajo estudio, se espera poder detectar desde incendios forestales durante la época seca, como cambios en el aire por erupciones volcánicas o tormentas de arena procedentes del Sahara.
A su inauguración, el aire en la región estaba "bastante limpio" (verde), por las muchas precipitaciones de la temporada de lluvias actual, aunque se esperan cambios pronto en zonas urbanas de alta densidad, como San Salvador, o congestión de tráfico, como Panamá capital.
SERVIR se asentó en Panamá por la confluencia de su posición estratégica como plataforma de observación, por la infraestructura que presta el país, por la colaboración de las autoridades locales y por la oportunidad de monitorear un región especialmente expuesta a catástrofes naturales y cambios climáticos, indicó Sempris.
El programa, en el que se han invertido más de diez millones de dólares en tres años de funcionamiento, de fondos aportados por organismos internacionales, patrocinadores privados y las administraciones de los países involucrados, desarrolla además estudios sobre biodiversidad, cambios climáticos, información meteorológica, ecosistemas, salud, agricultura y agua.