Lugares “fríos, distantes e inexplorados del universo” son ahora visibles para el ser humano por primera vez gracias a la misión Herschel de la Agencia Espacial Europea, subrayó su director de Ciencia y Exploración Robótica, Álvaro Giménez Cañete.
El observatorio europeo Herschel, el mayor telescopio enviado jamás al espacio, es una continuación más “potente y avanzada” del satélite ISO, fue lanzado en 2009 desde la Guayana francesa y es capaz de hacer sus mediciones “en el infrarrojo lejano”, explicó el experto español a Efe.
Se trata de un programa, añadió, que está permitiendo comprender mejor el nacimiento y la formación de las estrellas y de las galaxias, procesos que se producen a bajas temperaturas y que corresponden a la primera fase de su existencia, hasta que sufren fusiones nucleares.
“Sería pretencioso creer que podemos entender el universo con la luz del rango óptico, sensible a temperaturas altas”, subrayó.
El Herschel, destacó, es toda una revolución, pues puede trabajar a menos de 200°C y permite ver aquello que escapa a la visión en otras temperaturas.