Rusia y Kazajistán marcaron ayer un hito en la pugna por los recursos del Caspio y acordaron el reparto de la zona norte de este mar, fuente de energía del siglo XXI y manzana de la discordia para los países ribereños y las grandes potencias.
Los presidentes ruso, Vladímir Putin, y kazajo, Nursultán Nazarbáyev, firmaron el protocolo que delimita las respectivas zonas de influencia en el Caspio tras participar en la cumbre de la Comunidad Económica Eurasiática (CEE) celebrada en Moscú.
Moscú y Astaná dieron así el primer paso concreto para dividir el lecho del mar y sus ricos yacimientos de petróleo y gas sin contar con el consenso de los otros tres países ribereños, Azerbaiyán, Turkmenistán e Irán.