El presidente francés, François Hollande, se vio obligado a pedir perdón a Argelia por la amplitud que estaba tomando una broma que pronunció en un discurso hace una semana ante la comunidad judía francesa.
En ese momento, en tono claramente distendido, el mandatario francés aseguró que su ministro del Interior, Manuel Valls, acababa de regresar de Argelia “sano y salvo” y añadió, “lo que ya es mucho”.
La broma fue bien acogida entre los miembros del Consejo Representativo de las Instituciones Judías, pero no para los argelinos.