Un avión Antonov-24 con 31 personas a bordo, secuestrado en Cuba por un hombre armado con granadas de mano, aterrizó ayer en el aeropuerto de Cayo Hueso (Florida), convirtiéndose en el segundo aparato cubano desviado hacia EU en las últimas dos semanas. El aparato, procedente de La Habana, tomó tierra tras ser escoltado por un avión militar estadounidense.
El avión, con 25 pasajeros y seis tripulantes según Christopher White, portavoz del FAA (Admnistración de Aviación Federal), fue rápidamente rodeado por una decena de agentes federales.
Una vez en tierra el presunto secuestrador fue detenido, indicó Judy Orihuela, portavoz del FBI. Fue identificado como Adelmis Wilson González, según el FBI y fuentes cubanas, las que lo calificaron de hombre con "pésimos antecedentes penales".
El supuesto secuestrador "salió del avión con un niño en brazos", declaró a las televisiones locales el portavoz de la Policía de Cayo Hueso, Steve Torrence. El hombre, de aproximadamente 25 años, portaba una cazadora con la palabra "América" grabada en el dorso.
Según fuentes oficiales cubanas, el aeropirata viajaba acompañado "de su mujer y de un hijo de ésta". Añadieron que "no hay todavía constancia de que uno o varios de los pasajeros fuese cómplice del secuestrador".
Expertos en explosivos hallaron dos granadas en avión, que estaban siendo examinadas para determinar si son o no falsas, aseguró la cadena NBC. El resto de los pasajeros fueron interrogados en el mismo aeropuerto de Cayo Hueso.
El pasado 19 de marzo seis hombres secuestraron otro avión cubano, un DC-3, que efectuaba un vuelo interno con 27 personas a bordo y lo desviaron también hacia Cayo Hueso, mediante la amenaza de cuchillos.