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Hong Kong exige democracia

El uso de gases lacrimógenos por parte de la Policía y las detenciones que se llevaron a cabo este fin de semana no han disuadido a los habitantes de Hong Kong...


Crítica
  • “Las acciones dicen mucho más que las palabras y por eso estamos aquí. Nuestros políticos nos han fallado, ¡que dimitan!, gritaba un universitario, micrófono en mano, protagonizando uno de los múltiples discursos.

El uso de gases lacrimógenos por parte de la Policía y las detenciones que se llevaron a cabo este fin de semana no han disuadido a los habitantes de Hong Kong de salir a la calle a pedir democracia, sino que por el contrario, han provocado que muchos más ciudadanos se sumaran al movimiento.

La protesta se extendió por toda la ciudad, y el número de participantes alcanza decenas de miles, que han cerrado grandes avenidas a su paso.

 

En las calles se escuchan cánticos, consignas a favor de las libertades, o charlas en pequeños grupos, mientras voluntarios reparten alimentos básicos a todo aquel que lo necesite.

Es el caso de Chuck, un joven estudiante de políticas quien junto a su compañero Steven se encarga de distribuir agua y alimentos en uno de los múltiples puestos donde se ofrece este tipo de servicios, y que además se ocupan asimismo de recoger la basura y reciclarla.

“No podíamos quedarnos en casa mirando la televisión. Queremos una democracia real, la que nos prometieron cuando pasamos a manos de China después de haber sido una colonia británica”, señaló Chuck, que aguantó por varias horas un calor de 40 grados en una calle cercana a la sede del Gobierno central y aún le quedan fuerzas para asegurar que se quedará toda la noche en vela.

 

Voluntarios de todos los sectores, liderados por la Federación de Estudiantes, crearon una extensa red de puntos donde se ofrece comida, bebida, e incluso remedios para combatir el calor: como toallas húmedas o parches, de origen japonés, que la mayoría porta en la frente o en la nuca.

Los jóvenes manifestantes abren paso a multitud de camiones con cajas de recursos básicos, a los que reciben con aplausos y vítores, y dan calurosamente las gracias a sus conductores.

“Es increíble la organización. Nunca había visto nada igual”, señaló Flaurence, una trabajadora de casi 30 años, quien consiguió ayer huir de los gases pimienta lanzados por la Policía y hoy retornó al punto del que tuvo que salir corriendo.

 

“Conseguí salir antes de que me afectaran, pero la gente de la primera línea, no. No obstante, los de atrás se empezaron a organizar rápidamente y les pasaron paraguas, mascarillas... Todo para que se cubrieran”, explicó la joven, con un ribete amarillo en su camiseta que se ha convertido en el símbolo de la protesta, y con el que intentan llamar a “la paz”.

Pancartas con lemas como “Por un Hong Kong libre” o “sin lucha, no hay victoria” y “Por la lucha pacífica” decoran puentes y paseos de la capital, y contrastan con los carteles que las autoridades ya han comenzado a colocar para la celebración el 1 de octubre del Día Nacional de China.

Precisamente, es en esa efeméride en la que estaba planificada la campaña de “desobediencia civil” impulsada por el movimiento “Occupy Central”, que tuvo que adelantar esta iniciativa para apoyar a los estudiantes que ocuparon el corazón de la ciudad tras una semana de huelga en las aulas.

 

 


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946743
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América