Jiang Zemin cedió ayer la jefatura del Partido Comunista Chino al enigmático Hu Jintao, pero retuvo un poder significativo, incluso la autoridad máxima sobre las fuerzas armadas del país.
Parece poco probable que ocurran cambios profundos de política en cuestiones tales como la reforma económica, las relaciones con Taiwan y otros asuntos clave tras la primera transferencia ordenada del poder en China.
Jiang, de 76 años, tiene virtualmente asegurada su influencia sobre los próximos años, debido a que seis de sus partidarios fueron instalados en la Comisión Permanente del Partido de nueve miembros, que representa la cúpula de la nomenclatura comunista.
Hu, de 59 años, ha sido preparado durante una década para reemplazar a Jiang, y su elevación a jefe del partido virtualmente asegura su designación como presidente cuando termine el período de Jian, en marzo próximo. En una ceremonia realizada ayer para anunciar su nombramiento, Hu prometió adherirse a las reformas de estilo capitalista introducidas por Jiang.
Esa estrategia registró un gran paso hacia adelante esta semana, cuando los delegados al congreso del partido adoptaron la teoría de Jiang que insta a la admisión de empresarios en el seno del PCC.
Los chinos de todos los grupos étnicos estarán más estrechamente unidos para concentrarse en la construcción y el desarrollo (del país), a fin de adelantar las reformas, la apertura y la modernización"" de China, dijo Hu en un breve discurso que fue televisado desde el Gran Salón del Pueblo.
Mientras hablaba, Hu sonrió y saludó a los ciudadanos comunes, que apenas lo conocen y rara vez lo habían visto antes. Hu fue el único integrante de la pasada Comisión Permanente del partido que fue reelegido esta semana.
Por su parte, Estados Unidos felicitó a Hu Jintao, quien tomó las riendas del Partido Comunista que gobierna la nación más poblada del mundo, y prometió presionar al nuevo liderazgo en temas como reformas económicas y derechos humanos.
Mientras, el Consejo de Asuntos de China, el organismo taiwanés encargado de diseñar la política hacia el país comunista, pidió a los nuevos líderes chinos que apliquen una política de mayor pragmatismo hacía la isla.