Decenas de miles de personas tuvieron complicaciones ayer para llegar a sus trabajos o decidieron quedarse en sus casas debido a la huelga nacional convocada por los sindicatos más combativos de Argentina que paralizó el transporte público y otras actividades, en un contexto de creciente conflictividad social.
Datos
- No protestaron
- El comercio y los empleados bancarios, que han negociado aumentos de sueldo para el año, son algunos de los sectores que no se adhirieron a la protesta.
Además del paro de trenes, autobuses y metro, la huelga encabezada por la Confederación General del Trabajo incluye la suspensión de la recolección de basura, el transporte de carga, el suministro de combustible, la actividad en los puertos y la producción de carne.
Los únicos vuelos que operaban eran los internacionales, mientras que los hospitales públicos solo atendían emergencias.
Juan Carlos Schmid, secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento, afirmó a periodistas que el acatamiento a la huelga es “muy fuerte” y desvinculó a los sindicalistas de los cortes de ruta realizados por manifestantes de izquierda.
“Son más de un millón de trabajadores los que han paralizado sus tareas”, señaló el gremialista.
Los sindicalistas exigen negociaciones salariales sin topes máximos, un aumento para jubilados y pensionados, la derogación del impuesto que se aplica a los salarios y el reparto de los fondos que el Estado adeuda a las prestadoras de salud sindicales.