El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo ayer que es inexplicable que el Consejo Nacional Electoral (CNE) autorizara a la oposición que celebrara sus primarias en condiciones que estimó ilegales y que así se lo hizo saber a su presidenta, Tibisay Lucena.
Tras recordar que el CNE es autónomo, Chávez reveló que sin embargo llamó por teléfono a Lucena para comunicarle su “reflexión” crítica sobre el asunto y que lo hizo como jefe de Estado.
El CNE aceptó que las primarias del domingo pasado, se celebraran “sin capta huellas”, elemento que, entre otros, garantiza el principio de “un elector un voto” evitando el voto múltiple que, sostiene el gobernante, caracterizó los comicios en el pasado.
El CNE aceptó algo “peor aún: que quemaran los cuadernos” electorales, añadió Chávez y tildó ello de “gesto fascista”.
“Solo hago, como jefe de Estado, la reflexión, que se la hice por teléfono a nuestra amiga la presidenta del CNE, porque me pareció extraño; creo que no se ha debido aceptar eso y creo que no se le debe aceptar a nadie” en el futuro, manifestó el gobernante.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) exigió que no fueran destruidos los cuadernos de votación, donde figuraban los nombres de quienes votaron en las primarias, pero la alianza opositora y el ganador de las primarias, Henrique Capriles, dijeron que la exigencia judicial les llegó después de la incineración.
“Todo nuestro apoyo al CNE y a sus rectores y rectoras”, dijo Chávez en un acto televisado antes de criticar el asunto y tras revelar que se enteró “hace poquito que la burguesía había logrado” autorización para celebrar sus primarias en esas condiciones.