Carlos Rotondaro es el tercer ministro de Hugo Chávez que se despide del Gobierno en el último mes por razones no del todo aclaradas. Rotondaro, quien hasta ayer dirigió el Ministerio de Salud, dejó su cargo argumentando motivos personales. Lo mismo dijeron el vicepresidente ejecutivo y ministro de la Defensa, Ramón Carrizález; y su esposa, la ministra de Ambiente, Yubirí Ortega; cuando abandonaron el Palacio de Miraflores, el 25 de enero.
La prensa venezolana ha especulado sobre lo que hay detrás de la renuncia de Rotondaro: que dejó el Gobierno porque está en desacuerdo con que médicos cubanos ocupen cargos claves en el Ministerio de Salud, ha dicho el diario El Universal citando fuentes extraoficiales; que se ha ido porque, en vísperas de las elecciones parlamentarias, el Gobierno pretende lavar de su imagen el colapso del sistema sanitario, informa el mismo diario, que cita fuentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Hugo Chávez respondió ayer a los rumores diciendo que la dimisión se debía a "razones de salud": no detalló si de salud pública o si de la salud particular del ministro.
La cartera ministerial la ocupará ahora el teniente coronel retirado de la Aviación Luis Reyes Reyes, que hasta ahora ocupaba la Secretaría de la Presidencia de la República.
La alta rotación de funcionarios ha sido también una constante en los demás cargos del Gabinete: en el mismo periodo han pasado por el Palacio de Miraflores 157 ministros que han rotado entre 27 despachos, según un informe publicado el domingo por el diario El Nacional.
Al presidente Chávez parecen faltarle nombres de profesionales calificados: ha ocurrido en estos años que el mismo dirigente del Partido Socialista ha ejercido hasta seis cargos que no guardan vinculación entre sí; también ocurre que un mismo funcionario ejerce dos cargos de vital importancia al mismo tiempo. Por ejemplo, el ministro de Obras Públicas y presidente de la temida Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Diosdado Cabello, ha sido también vicepresidente ejecutivo, ministro de Infraestructura, ministro de Relaciones Interiores, secretario de la Presidencia y Presidente de la República durante algunas horas, tras el golpe del Estado contra Chávez de 2002.
Al amparo de este sistema, algunos de ellos han acumulado gran poder, como Cabello. Pero ninguno ha logrado construir un liderazgo suficiente como para hacer tambalear al Gobierno de Chávez o generar una crisis en caso de dimisión.