POR LAS CALLES del "Dowtown" de Seúl, un agregado militar latinoamericano se reúne con algunos corresponsales y habla acerca del respaldo a una asonada golpista en el lejano Perú.
Ollanta Humala era otro más de los peruanos preocupados por la pobreza extrema en su país y veía como su hermano, Antauro, liderizaba el asalto la comisaría de la ciudad peruana de Andahuaylas, primera grave crisis en el gobierno de Alejandro Toledo en 2005.
"Podría ser que el pueblo haya perdido una oportunidad de hacer uso de su derecho de soberanía popular y recuperar su democracia, y revocar a un mal presidente, que se ha deslegitimado y se ha puesto, de alguna manera, al margen de la legalidad", argumentaba Humala a un periodista de la BBC en Corea, mientras daba su apoyo a la causa social en Perú.
La entrevista del 5 de enero de 2005 ya anunciaba la "línea" nacionalista del exmilitar peruano y su rechazo a la supuesta "injerencia" de los grupos capitalistas en la política criolla del país andino.
Ollanta Humala es hoy un nuevo elemento de la izquierda que no deja dormir a la derecha tradicional en Lima, que apoya a la candidata Lourdes Flores, y mucho más a Estados Unidos, que ve con preocupación la visita del líder golpista a Caracas, cuando se entrevistó con Hugo Chávez.
Con un respaldo popular de más de 26%, Humala ganaría la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, frente a Flores, que obtendría 22%; empero, los sectores políticos peruanos ofrecerían el apoyo a la candidata derechista con un 36%, en caso de una segunda ronda. El ex militar se quedaría con el 27% y nada más, dice un sondeo del diario limeño El Comercio.
El columnista Roberto Bardini indica que el líder nacionalista parece tener en su destino la estela de la polémica. En lengua aymara, Ollanta significa "el guerrero que desde su atalaya lo ve todo". Parece que el pueblo indígena, relegado durante siglos en el país andino, cree que este hombre hace honor a su nombre, acotó Bardini.
El ex militar, nacido el 27 de junio de 1963, se graduó como subteniente en 1984. Es el tercero de siete hermanos. Los otros siete se llaman Ulises, Antauro, Pachacutek ("reformador del mundo", en la mitología inca), Katia Ivoska, Cusi Coyllur ("estrellita alegre", en quechua) e Imasúmac ("la más hermosa", en quechua).
Salvo Ollanta (que estudió en el Colegio Peruano-Japonés, porque sus padres querían que conociera la cultura asiática) los demás hicieron la primaria y el secundario en el Colegio Franco-Peruano. Todos son universitarios, algunos con estudios en Francia y la ex Unión Soviética, y están altamente politizados.
El 29 de octubre de 2000, el hoy candidato presidencial y su hermano, el mayor Antauro Igor Humala, se rebelaron en Locumba-Tacna, cerca de la frontera con Chile. Al frente de 70 soldados, exigieron la renuncia del entonces presidente Alberto Fujimori por "ilegítimo y corrupto".
Ambos fueron amnistiados dos meses después. Ollanta fue designado agregado militar en Francia en 2002 y al año siguiente en Corea, como una forma de "exilio dorado" que lo mantuviera lejos del país.
Antauro ("estrella cobriza", en quechua), que había sido dado de baja del ejército en 1998 por "actividades conspirativas", es más duro que su hermano: se encuentra en prisión por dirigir un intento de insurrección, el primero de enero de 2005, contra el gobierno de Alejandro Toledo.
El levantamiento logró apoyo popular en las ciudades de Arequipa, Tacna, Huaraz, Moquegua y Cuzco. Hoy, sin embargo, Antauro se ha distanciado políticamente de Ollanta.
El próximo 9 de abril se verá cuanto apoyo tiene Humala y su causa bolivariana. Como están las cosas, con tantos políticos desprestigiados en Perú y expresidentes corruptos con ambiciones desmedidas, quizás Ollanta tiene la oportunidad de oro que tanto ha deseado para implementar su revolución. Sólo los peruanos decidirán, y eso hay que verlo.
(colaborador de la BBC)
Humala quiere "revolución"
El próximo 9 de abril, un presidente izquierdista puede asumir el mando en el Perú.