El primer ministro británico, Tony Blair, sufrió ayer una humillación en el Parlamento al ver derrotada su propuesta de prolongar de catorce a noventa días el plazo máximo de detención sin cargos de un sospechoso de terrorismo.
El líder laborista, que se había jugado el todo por el todo con esa controvertida cláusula de su proyecto de ley antiterrorista, vio cómo 41 diputados de su partido sumaban su voto a los de conservadores, los liberales demócratas y los nacionalistas escoceses.