Unos 10 mil manifestantes se reunieron ante el Parlamento para pedir la dimisión del primer ministro socialdemócrata, Ferenc Gyurcsány, según los últimos datos de la prensa húngara.
Los choques entre manifestantes contra el gobierno socialista-liberal húngaro y la policía causaron más de 150 heridos, algunos graves, y el corte de la programación de la televisión pública, que fue asaltada.
El gobierno prometió tomar serias medidas de represión para evitar más incidentes entre la Policía y las bandas de manifestantes en las que se han mezclado grupos radicales de ultraderecha.
La manifestación, que se convirtió en la más violenta desde hace décadas en Hungría, se inició el domingo tras filtrarse a la prensa una grabación en la que el primer ministro Gyurcsány reconocía haber mentido por año y medio para ganar las elecciones legislativas de abril.