Rebeldes hutu y sus aliados armados con pistolas y machetes mataron al menos a 159 personas en "un plan de genocidio" en un campo de refugiados congoleses tutsi al oeste de Burundi, informó ayer el Ejército.
Las Fuerzas Hutu para la Liberación Nacional (FNL) reivindicaron la responsabilidad por el ataque del viernes en la noche, diciendo que trataban de alcanzar un objetivo militar cerca del campo. Burundi tiene un campamento militar a unos 500 metros del campo de refugiados.
Pero el Ejército de Burundi manifestó que el ataque estaba destinado a matar a los refugiados en su campo y no fue un ataque contra la base militar.
Isabelle Abric, portavoz de la misión de las Naciones Unidas para Burundi, señaló que 153 personas habían muerto en el campo, y 30 de las que habían sido trasladadas a un hospital podían haber fallecido.
Algunos refugiados narraron que el ataque fue planeado, y citaron panfletos anónimos que circularon esta semana pidiendo la muerte de los banyamulenge: término para la mayoría de los refugiados congoleses tutsi.
El presidente de Burundi, Domitien Ndayizeye, vistió el campo de Gatumba, que alberga a entre 2,500 y 3,000 banyamulenge.
"Lo que he visto aquí es un desastre humanitario" indicó el mandatario y agregó que si los atacantes eran del Congo, adoptaría "serias medidas" contra ellos.